Por: Staff Ilustre de México
El dirigente de la CATEM quedó bajo la lupa presidencial después de exhibirse políticamente con el panista Enrique Vargas y el morenista Higinio Martínez. La presidenta remitió su conducta a Morena y dejó abierta la posibilidad de una sanción.
El semblante serio, las pausas y el tono cortante de Claudia Sheinbaum dejaron ver algo más que incomodidad cuando fue interrogada sobre las maniobras políticas de Pedro Haces: la presidenta parece haber perdido la paciencia con el diputado morenista, quien anda zigzagueando entre su militancia en la Cuarta Transformación y sus coqueteos con el panista Enrique Vargas del Villar.
Sheinbaum intentó inicialmente colocar distancia institucional. Recordó que Haces llegó a la Cámara de Diputados por la vía plurinominal de Morena y sostuvo que corresponde al partido determinar si su conducta amerita una sanción. Pero ante la insistencia de la reportera, la mandataria endureció la respuesta.
“No puede ser de un partido político y andar haciendo campaña por otro”, sentenció.
Y todavía remató: “No puede ser diputado de un partido y andar haciendo campaña por otro; está muy extraño”.
En política, cuando una presidenta califica de “muy extraño” el comportamiento de uno de los legisladores de su propio movimiento y deja en manos del partido la posibilidad de castigarlo, no está ofreciendo una opinión casual: está enviando una advertencia.
El mensaje tiene como destinatario a Pedro Haces, pero también alcanza a quienes participaron en el encuentro de la CATEM realizado en Ixtapaluca: el panista Enrique Vargas, el morenista Higinio Martínez y Ricardo Monreal. Haces los presentó como “grandes amigos” mientras anunciaba que su organización buscará convertir su estructura sindical en fuerza electoral rumbo a 2027. La reunión y los posicionamientos fueron documentados públicamente.
Higinio Martínez intentó reducir el episodio a una simple coincidencia. Afirmó que acudió porque fue invitado a un evento multitudinario en el Estado de México y que, cuando llegó, Enrique Vargas ya se encontraba allí. Su explicación, sin embargo, no elimina la fotografía política: dos supuestos adversarios, Morena y PAN, cobijados por la estructura sindical y electoral de Pedro Haces. Así justificó públicamente su presencia el senador morenista.
Vargas también negó un acercamiento con Morena y alegó que se trató de un acto sindical, no partidista. Pero presumió haber ingresado acompañado por más de diez mil personas, declaración que difícilmente ayuda a presentar el encuentro como una convivencia inocente y ajena a cálculos electorales. El panista defendió así su asistencia.
Pedro Haces quiso mostrarse como gran repartidor de respaldos, capaz de tener un pie en Morena y otro en el PAN, mientras acerca a Enrique Vargas e Higinio Martínez bajo su propia carpa. Pero la respuesta presidencial le bajó de golpe los humos: Sheinbaum recordó que la pluralidad sindical no concede licencia para la simulación política.
El autoproclamado gran operador quiso presumir músculo y dos barajas mexiquenses. Terminó recibiendo desde Palacio Nacional una reprimenda pública y una advertencia nada menor: Morena tendrá que decidir si su zigzagueo es simple indisciplina, abierta incongruencia o una conducta merecedora de sanción. La respuesta presidencial fue confirmada por otros medios.
Haces quiso jugar en todos los tableros. Sheinbaum acaba de recordarle que, en política, quien pretende servir a dos partidos puede terminar sin la confianza de ninguno.

