Por Staff Ilustre de México
El nuevo funcionario de Higinio Martínez cobrará 121 mil 927 pesos netos al mes; apenas 12 mil 363 pesos menos que la Presidenta de México
Hay nombramientos que llaman la atención por la persona. Otros, por el cargo. Y hay algunos que obligan a preguntar quién decidió que eso era una prioridad para el dinero público. El caso de Daniel Sibaja González reúne las tres cosas.
El exsecretario de Movilidad del Estado de México acaba de ser incorporado por el presidente de la Mesa Directiva del Senado, Higinio Martínez Miranda, como secretario técnico de ese órgano legislativo.
El puesto tiene una remuneración de 172 mil 486 pesos brutos mensuales y 121 mil 927 pesos netos. (ContraRéplica)
La cifra resulta escandalosamente reveladora cuando se coloca junto al salario de la presidenta de México. Claudia Sheinbaum percibe 134 mil 290 pesos netos mensuales. Sibaja, por tanto, cobrará 91 por ciento del salario neto de la Presidenta de la República. La diferencia será de apenas 12 mil 363 pesos mensuales.
Dicho de otra manera: por cada 100 pesos que recibe la Presidenta, el nuevo funcionario del Senado recibirá aproximadamente 91 pesos con 80 centavos.
¿El problema?
Que Sheinbaum encabeza el Poder Ejecutivo federal. Sibaja será secretario técnico de la Mesa Directiva del Senado. Y hay un detalle todavía más incómodo. El propio Reglamento del Senado no establece con la misma precisión las funciones de una Secretaría Técnica de la Mesa Directiva. La normatividad sí contempla expresamente secretarías técnicas para otros órganos legislativos, pero no desarrolla de igual manera las atribuciones de esta posición. (ContraRéplica)

Entonces la pregunta inevitable es:
¿Cómo se justifica pagar 121 mil 927 pesos netos al mes por una función cuya naturaleza y responsabilidades no están claramente delimitadas en el propio Reglamento del Senado?
No se trata de cuestionar que un servidor público reciba una remuneración digna.
Se trata de explicar por qué un puesto técnico, dentro de uno de los órganos legislativos del país, merece prácticamente el mismo ingreso que quien ocupa la Presidencia de la República.
Y todavía hay otro elemento político.
Sibaja no llega precisamente de una trayectoria ajena al poder. Fue diputado local, secretario de Movilidad del Estado de México y anteriormente ocupó cargos técnicos y de asesoría vinculados al Congreso y al Senado. (La Jornada Estado de México)
Ahora, después de dejar la Secretaría de Movilidad mexiquense, reaparece en el Senado de la mano de Higinio Martínez. Y reaparece con un sueldo de élite.
La incongruencia se vuelve todavía más evidente frente al discurso de austeridad que ha acompañado a Morena y a la llamada Cuarta Transformación.
Porque una cosa es hablar de austeridad republicana. Otra muy distinta es crear o utilizar posiciones burocráticas con remuneraciones que rozan el salario presidencial. El privilegio está en la proporción
Los números son difíciles de maquillar:
● Claudia Sheinbaum: $134,290 netos mensuales.
● Daniel Sibaja: $121,927 netos mensuales.
● Diferencia: $12,363.
● Sibaja percibirá 91.8% del ingreso neto presidencial.
Eso equivale a 1 millón 463 mil 124 pesos netos al año, sin considerar otras prestaciones.
Y aquí está el verdadero cuestionamiento:
¿Qué nivel de responsabilidad, atribuciones y resultados se requieren para justificar que un secretario técnico tenga prácticamente el mismo ingreso que la Presidenta de México?
Porque si el Senado considera que el puesto merece semejante remuneración, debería ser sencillo explicar públicamente qué hace exactamente, qué responsabilidades tiene, cuántas personas coordina, qué productos genera y por qué esas funciones justifican un salario de casi 122 mil pesos libres de impuestos al mes.
De lo contrario, el nombramiento corre el riesgo de parecer menos una decisión administrativa y más una recompensa política con cargo al erario.
Y ahí está la contradicción que resulta imposible ignorar: Mientras el discurso oficial habla de acabar con privilegios, el Senado coloca a un funcionario cercano al poder político en una posición que le permitirá cobrar casi lo mismo que la Presidenta de la República.



